lunes, 3 de enero de 2011

Dani Benítez, en su laberinto


Dani Benítez, en su laberinto
El extremo zurdo termina desquiciado y expulsado tras salir desde el banquillo
3 de enero de 2011

MANUEL PEDREIRA | GRANADA.-
Dani Benítez se marchará algún día del Granada a un club de campanillas y lo hará por la puerta grande. Si él quiere. Dani Benítez dará todavía muchas tardes de gloria en Los Cármenes y lejos de su estadio. Si él quiere.
Dani Benítez será titular indiscutible con Fabri y será el futbolista más querido por una afición que le debe mucho por el ascenso. Si él quiere. Dani Benítez resolverá partidos él solito, regalará goles a sus compañeros y provocará el pánico entre las defensas y los aficionados rivales. Si él quiere.
Dani Benítez se hartará de ganar duros y llenará los informativos de la televisión con sus galopadas, sus regates y sus tirazos. Si él quiere. Pero Dani Benítez no quiere. No quiere desde hace varias jornadas, un tiempo que ha convertido en sombra el fulgor que rodeó al mallorquín en las primeras jornadas de la liga.
En aquel agosto en el que el Granada inició la competición con los temblores propios del debutante, Dani Benítez emergió como un titán y se echó el equipo a la espalda con sus goles y su determinación. El mallorquín marcó tres tantos en las seis primeras jornadas pero, más allá de ese registro, evidenció una progresión notable en todas las facetas del juego.
El cambio de categoría, lejos de achantarlo como sí le ocurrió a algunos de sus compañeros, lo espoleó para sacar lo mejor de si mismo. Como a un clavo ardiendo, a Benítez se aferraron los aficionados para renovar la fe en una plantilla repleta de caras nuevas y nombres de fuste pero que no terminaba de carburar.
Los tiempos en que el extremo zurdo ofrecía una de cal y otra de arena, con actuaciones excelsas y tardes en las que se perdía peleado con su sombra, pertenecían a otro mundo, parecía extinguidos para siempre.
Vuelve el demonio
Sin embargo, el demonio ha vuelto a apoderarse de Dani, un chaval generoso, noble y demasiado proclive a la dispersión. Los 34 minutos que ayer permaneció sobre el césped constituyeron un completo despropósito.
Benítez fue una de las sorpresas de Fabri, que decidió dejarlo fuera del once inicial por primera vez en lo que va de liga (se perdió el partido ante el Nàstic por sanción). La otra fue la inclusión de Geijo, recuperado in extremis de una dolencia muscular que amagó con reproducirse en el tramo final del encuentro.
Pero volvamos a Dani. El técnico lo utilizó como primer recambio a los diez minutos del segundo tiempo, algo inusual en un Fabri que acostumbra a demorar las sustituciones. El gallego, por mucho que su modestia le impida reconocerlo, resultó vital en el cambio de actitud del mallorquín el año pasado. Cuando Fabri llegó al Granada, Dani atravesaba sus peores momentos y hasta había desaparecido del once inicial de Tomé. El lucense supo rescatarlo de su laberinto y destapó al mejor Benítez posible, letal arriba, comprometido y luchador atrás.
La grada saludó ayer al extremo con una ovación. Se le quiere y se le espera aunque a ratos desespere. Ayer no tuvo su día, desde luego. El método del banquillazo suele funcionar como revulsivo para muchos jugadores aunque a otros les sabe a cuerno quemado. Por lo visto ayer, Benítez se encuentra entre los segundos.
El extremo se ofreció y pidió la bola pero casi nunca encaró para marcharse, su acción preferida. Falló en las entregas, se mostró tímido, nunca atinó en los disparos y siempre pareció estar fuera del partido.
Tan fuera estaba que en los cinco últimos minutos decidió que aquello ya no iba con él y tiró por la calle de en medio. Dos amarillas, ambas merecidas y la segunda por protestar con el tiempo ya cumplido, lo enviaron al vestuario. De camino a la ducha, tuvo tiempo para encararse con Fabri. No le faltó de nada. Después, salió de estampida sin querer hacer declaraciones. No estaba contento. Lógico.
Pero la liga es larga y Benítez tiene tiempo de sobra para encontrar la salida del laberinto, volver a deslumbrar y renovar el interés de un puñado de equipos de Primera. Si él quiere.


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Particularmente creo que la nota habla claramente de lo que fue el partido de Dani ante el Alcorcón, pero pienso que un mal partido lo puede tener cualquier (claro, a menos que repita este comportamiento cuando retorne)